Neodynamics

Neodynamics: Stem Cells  
Karen Aune
Galería Valenzuela y Klenner, Bogotá
Colombia – 2006
La obra de Karen Aune gira alrededor de una preocupación esencial: Las condiciones y tecnologías que generan y mantienen la vida. Para hacer sus observaciones sobre el hecho vital, biológico y “natural”, la artista se vale de una serie de recursos visuales que parecen extraídos de fuentes diversas como las tecnologías médicas –eco, radio y foto grafías-, los films y novelas de ciencia y cyber-ficción y los softwares de creación plástica electrónica. Podría pensarse  que la artista  presenta a la tecnología en una simbiosis deshumanizada con el cuerpo, a tono con el pesimismo futurista de la ciencia ficción postmoderna –THX 138, Blade Runner, existenZ, Matrix– y con discursos que “denuncian” a la tecnología como un medio de deshumanización. Sin embargo, y no exentas de cierto dramatismo,  sus imágenes  celebran  la aparición de la nueva carne.
Los pedazos de cuerpo, órganos, tendones, músculos, tejidos capilares, las epidermis, venas y arterias que aparecen en sus pinturas, son dinamizados, estirados y distorsionados por efectos cinéticos. Con agudeza, la artista ha percibido que el lapso vital, la existencia física viviente en la era de la ciber-cultura, se encuentra en un proceso de aceleración constante, donde los espacios físicos se encuentran conectados y comprimidos en un tiempo real, que permite la simultaneidad absoluta de cualquier evento en cualquier lugar.
En su  proceder creativo, donde tiempos y vanguardias históricas se funden junto a preocupaciones acerca de la vida y la tecnología, y donde las imágenes electrónicas se intersectan píxeles con las pinceladas y las aplicaciones de pintura en spray fluorescente sobre la superficie tradicional del lienzo, se hace patente una sensibilidad neo barroca. El énfasis en el movimiento y el juego de las diferencias, la  dinámica de fuerzas figurada en fenómenos, la abundancia del ánimo y las emociones que identifican a la sensibilidad barroca, son escenificados con una limpieza formal poco común. El virtuosismo técnico, el tratamiento supra-real que lleva al espectador a creer que ve una imagen digital  cuando en realidad está frente a una pintura, ratifican esa sensibilidad que gusta de la exacerbación,  la sensualidad y la ilusión. Enfrentar la tela es organizar los órganos, prepararlos para un éxtasis visual. Acorde a esta sensibilidad neo-barroca, lo monstruoso, asociado a la metamorfosis, la deformación, la estilización de la realidad y la exageración, se convierten en conjunto en elementos desestabilizadores utilizados en  la búsqueda de un límite. Para la artista, ser preciso es ser extravagante.
Estas telas-pantallas – en portugués la palabra  tela se utiliza para designar también a la pantalla, sea ésta de cine, televisión ó del computador – casi sin rasgos de pinceladas ó brochazos simulan las cualidades líquidas de la imagen electromagnética. Algunas de ellas, donde se utilizan colores fluorescentes, aspiran a lograr su propia  emisión de luz. Además, este tipo de pigmentos, propios de los empaques de artículos de consumo rápido – detergentes, juguetes, chips–  siendo tomados de la  caja de herramientas de la publicidad, permiten de nuevo la presencia de la imaginería de la cultura de masas.  En contrapunto,  en el grupo de pinturas en las que el color negro predomina, las formas tibias y pulsantes resaltan el brillo de superficies que reflejan las temperaturas de  tecnologías húmedas.
En conjunto, el tejido dinámico y las imágenes numéricas son convertidas en una red de información, que sintetiza preocupaciones vitales, ambiciones científicas y resonancias visuales.
Santiago Rueda Fajardo
Curador, Historiador y Crítico de Arte
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